Apocalipsis en Francia, un contagio muy peligroso
Los recientes disturbios y saqueos que estamos viendo en Francia tienen unas implicaciones estructurales y un riesgo de contagio en no pocos países de la Unión Europea. Francia acaba de vivir una de las jornadas de violencia urbana más intensas de los últimos años, incluyendo la reducción a cenizas del edificio histórico del Ayuntamiento de Limoges.
Lo que comenzó con unas movilizaciones estudiantiles contra el deterioro de la educación pública, por la escasez de docentes y contar con aulas superpobladas en 400 liceos públicos, se transformó rápidamente en unas protestas masivas lideradas por la izquierda política, Francia insumisa, contra el coste de la vida y la situación de los servicios públicos. Un coctel explosivo con elecciones a la vista, una deuda pública disparada, un descontento social, el encarecimiento de la vivienda, una inflación creciente, un clima bélico contra Rusia y la mayor parte de los sistemas de bienestar social en crisis.
Según el Ministerio del Interior de Francia, 550.000 personas salieron a las calles. La jornada degeneró en enfrentamientos contra la policía y los bomberos en una Francia desfigurad, con saqueos y pillaje en más de 2.000 comercios, incendios de numerosos edificios públicos y más de 2.500 detenciones, cientos en prisión con condena, con un millar de agentes heridos.
