Aranceles impertinentes
La decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos, recogida en 21 páginas y conocida el pasado 20 de febrero de 2026, es considerada como una victoria del Estado de Derecho y de la separación de poderes al declarar nulos la mayoría de los aranceles recíprocos globales impuestos por el presidente Trump. Unos aranceles que estaban siendo utilizados como una potente arma geoeconómica desde el pasado día 2 de abril de 2025, fecha del llamado Día de la Liberación.
El argumento fundamental de la Corte es que, el ejecutivo estadounidense se excedió en su autoridad al utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) del año 1977 para aprobar unos aranceles con una ley que está reservada únicamente para situaciones de emergencia nacional.
La IEEPA autorizaba al presidente a regular la importación, pero de acuerdo con la Corte Suprema, ese poder no incluía crear nuevos impuestos, algo para lo que Trump debía haber contado con una autorización expresa del Congreso para cualquier tipo de impuesto como lo son los aranceles.
Los aranceles de Trump
Trump ha utilizado los aranceles desde el inicio de su segundo mandato y hasta la fecha, como un eficaz instrumento de geoeconomía monetaria. Una palanca diseñada en la práctica para alterar el equilibrio económico global, reduciendo el valor real de la deuda, debilitando la dependencia externa y reposicionando a los Estados Unidos como un nuevo polo industrial buscando la repatriación de la industria y redefiniendo los tratados comerciales con numerosos países y zonas económicas del mundo.
No está claro que lo pueda seguir haciendo con tanta intensidad a partir de ahora y el golpe sobre la elevada deuda pública será directo con un efecto sobre las cuentas públicas contrario al anunciado, con una subida del 2,1% del déficit en bienes.
