Chat control, el autoritarismo que viene a Europa
Atribuyeron a Churchill una afirmación sobre un posible recorte del presupuesto de las actividades culturales y artísticas para protegerse del espionaje y la escucha a la población en lugares lúdicos concurridos durante la Segunda Guerra Mundial. El primer ministro respondió: «Si hacemos eso, ¿para qué estamos luchando?».
Esa vuelve a ser de nuevo la pregunta a responder por las sociedades plurales, libres y abiertas, como la europea. Hemos podido construir un bonito jardín botánico rodeado por un peligroso parque jurásico, y los legisladores europeos olvidan nuestro modelo de referencia en materia de regulación de los derechos ligados a las conversaciones privadas, en el marco de la seguridad tecnológica anunciando una vigilancia digital permanente por nuestra seguridad.
El hecho cierto es que la Unión Europea lleva impulsando los últimos años varias iniciativas legislativas con el objetivo anunciado, una coartada muy peligrosa, de proteger a los menores de la explotación sexual en internet. Estas medidas, bajo la denominación popular de chat control, son en realidad una potencial amenaza a nuestros derechos fundamentales, a nuestra privacidad, a nuestra libertad de expresión y la confidencialidad de nuestras comunicaciones y conversaciones en soporte electrónico, pretendiendo acabar con el anonimato digital para 450 millones de europeos.
