Las consecuencias de una apertura provisional de Ormuz
El estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más críticas del mundo, ha sido el epicentro de una crisis geopolítica y geoeconómica de gran magnitud durante el año 2026. Tras su cierre efectivo por Irán, el desbloqueo parcial o total representaría un punto de inflexión.
Las pasadas reaperturas anunciadas han sido muy frágiles con numerosos incidentes militares, condicionadas por los bloqueos navales recíprocos. El desbloqueo sostenido tiene unas repercusiones muy positivas a escala global, en lo económico y en lo energético.
El cierre del estrecho interrumpió aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y el 20-25% del gas natural licuado (GNL), además del tránsito del 40 % de fertilizantes y queroseno de aviación. La mayor disrupción en la historia del mercado petrolero desde la crisis de 1973. Una gran sangría económica para Europa de más de 500 millones de euros diarios desde el 28 de febrero, sumando más de 40.000 millones de euros. La crisis se ha apoyado en un inédito hasta ahora “doble bloqueo” tanto iraní como estadounidense, destacando la gran vulnerabilidad de las rutas estratégicas.
