Defensa y la nueva guerra fría tecnológica

En marzo del año 1983, el presidente Ronald Reagan dio uno de sus discursos más recordados en la historia moderna sobre el Imperio del Mal. No fue un simple ejercicio retórico moral, sino un posicionamiento geoeconómico y estratégico en plena Guerra Fría.

Reagan rechazó explícitamente la equivalencia moral entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, calificando a esta última como «el foco del mal en el mundo moderno» y advirtiendo contra la tentación de una «congelación nuclear» que, según él, colocaría a Occidente en una inferioridad militar y moral.

Desde una perspectiva geoeconómica, esta caracterización legitimaba la aceleración del rearme estadounidense como un instrumento para forzar a la URSS a competir en un terreno donde su economía planificada y rígida se enfrentaba a claras desventajas estructurales frente a un dinamismo tecnológico y financiero de Occidente.

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