La geoeconomía en la guerra contra Irán

Irán está agotando su arsenal de misiles balísticos a una velocidad mayor de la prevista.

Una vez más, la realidad de nuestro nuevo orden mundial se caracteriza por la incertidumbre, las turbulencias, la inestabilidad y la imprevisibilidad. La tensión geopolítica ya se ha disparado y podemos estar asistiendo al comienzo de la tercera guerra mundial, dependiendo del papel que jueguen a partir de ahora China o Rusia, aliados declarados de Irán, o por el contrario a un esperanzador y complejo cambio de régimen en uno de los países mas ricos, en historia y en recursos energéticos, que durante años ha resultado ser el principal obstáculo en Oriente Medio para crear una zona prospera y en paz tras los Acuerdos de Abraham firmados en el año 2020.

Lo que vivamos en directo a partir de las próximas semanas va a depender de, si un Irán con muestras evidentes de colapso en lo económico con un rial que ha perdido 20,000 veces su valor original frente al dólar, que en lo social ha destacado por la ausencia cruel de un mínimo respeto a los derechos civiles más evidentes, acaba colapsando también, como espera Israel y los EEUU en lo militar.

Podríamos ser testigos de dicho cambio de régimen tras conocer cómo, en solo una semana se ha limitado la operatividad de la armada de Irán, más de 50 buques de guerra inutilizados, y su fuerza aérea, IRIAF, con la pérdida de más de 20 aviones de combate, de las principales defensas anti aéreas y de sus bases militares.

Irán está agotando su arsenal de misiles balísticos a una velocidad mayor de la prevista, con una disminución del 70 % en el número de los que son enviados tanto a Israel como a los países vecinos del Golfo. Solo la gran industria de construcción de drones, principal proveedor de Rusia en su acoso a Ucrania, mantiene la amenaza a los países vecinos como Omán, UAE, Bahréin, Jordania, Kuwait, Iraq, Qatar, Arabia Saudí y a los barcos que se encuentran en Ormuz.

La geoeconomía es descrita como la ciencia que estudia los aspectos territoriales y políticos de los recursos de las economías mundiales buscando el control de recursos clave como el petróleo, el gas o el agua. Ya han transcurrido treinta y cinco años desde que el estratega militar Edward N. Luttwak acuñó este término describiendo lo que ocurre cuando la lógica de la guerra se encuentra con la gramática del comercio.

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