José Luis Moreno Casas: "La crisis de los partidos tradicionales es ya estructural"
Tras décadas de dominio bipartidista entre conservadores y laboristas, el sistema político británico muestra en la práctica una tremenda fragmentación. Las elecciones generales celebradas en el año 2024 ya anticiparon el cambio, Keir Starmer ganó con una mayoría de parlamentarios cómoda gracias al colapso de los Tories, pero con un exiguo 33,7% de los votos, el apoyo electoral más bajo para un Gobierno mayoritario en la era moderna.
El sistema electoral inglés, 650 distritos uninominales asignan escaño al partido más votado en cada circunscripción, engordó a 403 el número final de escaños, pero la desconexión de las propuestas laboristas con la mayoría de la población que no les había votado se hizo patente desde el inicio de la legislatura. Tras asumir el Gobierno después de 14 años en la oposición, prometiendo estabilidad y renovación, el ejecutivo laborista ha decepcionado a su base tradicional presentando una mala gestión económica, numerosos escándalos internos y unas políticas migratorias inconsistentes para la mayoría de la opinión pública.
Tras perder 1,500 concejales y más de 40 municipios en las recientes elecciones locales, así como la hegemonía en Gales por vez primera en un siglo, más de 80 diputados laboristas y varios ministros de su Gobierno en rebelión interna han pedido la dimisión del primer ministro Starmer, lo que incrementa los rumores de su dimisión a corto plazo.
