Midterms y clase media, decisiones tras los resultados
Las elecciones de medio mandato van a configurar el nuevo equilibrio de poder y control de las nuevas cámaras de 100 senadores y del Congreso de los EEUU, con 435 representantes, así como el margen de maniobra de Trump para seguir con su sorprendente agenda nacional e internacional en un mundo caracterizado por el desorden mundial y los cambios acelerados de los marcos estratégicos vigentes.
Unas elecciones de medio término que son vistas como un plebiscito casi de un carácter constituyente sin precedentes, sobre el segundo mandato del presidente Donald Trump, al que pueden condicionar sus nuevos límites de actuación. A diferencia de los midterms habituales, donde el partido en el poder suele sufrir un castigo moderado, estos comicios se perciben como un veredicto directo sobre su liderazgo, sus promesas económicas y el impacto tangible de su agenda «America First» en la vida cotidiana de los ciudadanos estadounidenses. Máximo cuando la diferencia actual es de 4 escaños en la Cámara de Representantes y de 6 en el Senado. Con una simple suma neta de 3 escaños en el Congreso y de 4 en el Senado, el cambio sería una realidad, mostrando un gobierno dividido.
La nueva mayoría demócrata podría condicionar sobre todo el techo de gasto, los presupuestos y los grandes proyectos pendientes de la presidencia de Trump, acelerando la cojera del pato presidencial, que termina su mandato con una fuerza decreciente que sería decisiva en política exterior y en el manejo de las numerosas y poderosas agencias federales dependientes de la Presidencia del Gobierno.
