Oportunidades de la geoeconomía del fuego
Los grandes fuegos de quinta y sexta generación son muy difíciles de apagar, de hecho, prácticamente se apagan solos cuando ya no queda nada por devastar, dejando tras de sí un dolor, unos daños y un desastre paisajístico y medioambiental que tardará décadas en recomponerse, necesitando para ello grandes sumas de dinero.
El año 2026, será recordado en España por vivir la peor ola de incendios, muchos de ellos con una interfaz urbano-forestal, afectando hasta la fecha a 180.000 residentes y a cerca de 172.000 hectáreas arrasadas en Ávila, Madrid y Castellón.
Nuestro país ocupa una posición geográfica privilegiada en el mediterráneo occidental, caracterizada por un clima semiárido, un relieve montañoso, proximidad al continente africano con una exposición a los flujos atlánticos y subtropicales. Una configuración vulnerable que facilita los incendios forestales agravados por la combinación explosiva de las sequías prolongadas, las olas de calor y los vientos del levante o poniente que aceleran la propagación del fuego ya sea iniciado por una causa natural o humana.
