Sin petróleo saudí, nueva guerra con los huties
Ha sorprendido a la comunidad analista de la geopolítica, la rápida caída del puerto de Dhubab, del puerto y el aeropuerto de Mokha en Yemen ante las fuerzas militares hutíes, Ansar Allah, sin una resistencia relevante, por parte de las fuerzas leales al fallido gobierno yemení, respaldado desde hace años por Arabia Saudita.
La realidad es que no hubo un verdadero combate militar porque, simplemente, no había suficientes combatientes por la parte yemení. Se ha puesto de manifiesto, que una gran parte del ejército yemení sólo existía sobre el papel con un 80% de soldados fantasma que cobraban su salario cada mes, gracias a unos oficiales locales y funcionarios corruptos que inflaban los registros, con ciudadanos que nunca fueron alistados ni entrenados, con el objetivo de desviar los cuantiosos fondos procedentes de Arabia Saudita. Algo ya repetido en otros casos con en conflictos prolongados y Estados frágiles con un peso estratégico devastador.
La ausencia de respaldo aéreo saudí el día de la ofensiva agrava el cuadro, un fracaso completo de liderazgo político sin apoyo de la supuesta coalición saudí-estadounidense, con más de un centenar de asesores. Las fuerzas emiratíes se retiraron en enero, dejando material militar, bases y cuarteles desprotegidos, sin un mando unificado ni una estrategia compartida. Se han producido centenares de incursiones aéreas de aviones F-15 y Typhoon en las provincias de Taiz, Marib, Amran, Saada, Al-Jawf y Hajjah.
